Cartas del director

Discurso de apertura de la 9ª gala de premios Escaparate

No sé qué siento por dentro cuando pronuncio tu nombre... No encuentro una explicación porque vivo por ti en una sinrazón por la que sólo puedo amarte y te prometo que así será, bien lo sabe Dios, hasta el último de mis suspiros. De ti nací, por ti vivo y por ti derramaría hasta la última gota de mi sangre. Eres la esencia de lo efímero. No eres la más bella, la más grande o la más antigua pero eres única, maravillosa, inexplicablemente sublime. Eres importante, acogedora como Madrid entera. La ciudad que a todos nos hace suyo, la villa castiza, tradicional, pero abierta de par en par para todos los madrileños nacidos dentro y fuera de ella. Eres única por haber parido las reflexiones místicas de Santa Teresa de Jesús en un muero porque no muero. Eres Escorial herreriano. Eres cielo acariciado por el movimiento simétrico de un palio de una dolorosa en Andalucía que al cielo con ella suben los que ya se fueron a las marismas eternas. Eres preciosa como una media verónica de un capotito recogido por un faraón, aunque nacido en Camas, que dibuja la mejor estampa jamás soñada por Lagartijo, Espartero o Pedro Romero y tantos bravos toreros con la valentía que tu tierra emana. Como la de aquellos gaditanos que le pudieron la partida al francés invasor en un mayo revolucionario. Eres septiembre de San Miguel y de vendimia. Eres Mosto del Aljarafe y arroz con pato de la Puebla del Río. Eres Mercado de Abastos un sábado por la mañana. Eres magia no por tus edificios, sino por el sonido de los cascos de tus caballos en una mañana de Feria vestida de abril o por la noche al humo del último pitillo  de vuelta a la cuadra, en la retirada de una jornada donde nuestros jacos y cocheros son los mejores cicerones imaginados para nuestros turistas. Eres una flamenca guapa de García Ramos y una musa de Balenciaga. Eres pasodoble en el albero de la verdad. Eres buñuelo con chocolate. Eres calentito de papa con azúcar y cortado de máquina. Eres Carmen de Merimé. Eres ópera. Eres un Corazón Partío y eres Óscar en Hollywood. Eres Albéniz y eres Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. Eres Alcántara, Calatrava y Montesa. Eres horchata de chufa. Eres de espada, de oro, de copa y de bastos. Eres un camarero amable y eres tiza en la oreja. Eres mandil blanco impoluto. Eres olor a limpio de las mayores del Tardón sevillano que van a la Plaza del Barrio León. Eres los Patios de Córdoba y las Cruces por mayo. Eres romero, olivo, claveles y clavellinas. Por ser eres hasta nardo, buganvilla, hortensias de vascongadas o dama de noche en el patio de vecinos. Eres Marbella y Eres Gijón. Eres Levante y Poniente.  Eres La Toja y Lanjarón. Eres la bohemia, la genialidad, el espíritu de lucha, la altura de miras de tu generación del 27. Eres Romero Murube por los jardines del Alcázar y Garmendia en Casa Morales. Eres tertulia taurina en El Cairo. Eres Las Ventas y eres chotis. Eres la libertad de un poeta de Granada en Nueva York, eres la exquisitez de Cernuda. Eres la elegancia de Ordóñez y de Dominguín en el arte de Cúchares. Eres Belmonte y Joselito. Eres interior y costera. Eres Fiesta y eres luto.  Eres Cortijo y Gran Vía. Eres el diecinueve de Don Juan Tenorio. Eres una primera carrera por Estafeta en San Fermín a las ocho en punto. Eres las cinco en todos los relojes de la muerte de Sánchez Mejías. Eres Doña Concha y Doña Juana. Por ser eres hasta Lola y Rocío. Eres zarzamora de Jerez, bodega del mejor Rioja, riñones del más bravo de los morlacos en la suerte de picar. Eres tomate de los palacios y eres el mejor aceite de oliva. Eres la bulería de Triana, de Utrera y de Jerez. Eres un buchito, un cachito. Eres de lo que no hay. Eres tela del telón. Eres de izquierda y de derecha. Eres jamón de Jabugo. Eres molino de viento. Eres Don Quijote y Sancho. Eres Colón y Nadal. Pizarro y Gasol. Hernán Cortés y mundial de Sudáfrica. Eres Caballé y Plácido. Eres olimpiada de Barcelona. Eres Expo 92. Eres Macarena en la Casablanca. Ramón  y Cajal, Ortega y Gasset, León y Quiroga. Eres barrio de Santiago y de San Miguel. Eres Macarena y Gran Poder. Eres fallera y eres pincho en el casco viejo de Bilbao. Eres, madre mía, romance del Cid, cantar de cantares, incluso eres goyesca familia de Carlos IV sobre lienzo en el Prado. Eres Juana La Loca y Felipe El Hermoso. Eres Legión y su cabra. Eres Hispanidad. Eres Guardia Civil. Eres Severo Ochoa y San Juan de la Cruz. Manuel de Falla, Pío Baroja, Azorín, Larra y Espronceda. Eres Neruda y la familia de Pascual Duarte o La Colmena de Cela. Eres imperio romano. Eres Isabel y Fernando. Tanto monta, monta tanto. Eres Alhambra, Giralda, Sagrada Familia. Eres Ría y Pazo. Eres caleta y carnaval. Eres igualá de cuaresma. Bailas sardanas y jotas, sevillanas de Pareja-Obregón. Eres Farruco y Caracol. Eres torrija y ensaimada. Eres paella y cocido, cochinillo crujiente de Segovia y acueducto. Eres corrida Goyesca en Ronda. Eres bandolera, gitana, pero también ilustrada de Carlos III y luego Godoy. Eres Austria y Borbona. Eres tartessa y fenicia, incluso visigoda. Eres estampita de Primera Comunión. Eres Imperio y americana. Eres Micho 1 y Micho 2.  Eres masía y pan con tomate. Eres ikurriña y seneyra. Eres el paso corto pero decisivo de las hermanitas de la Cruz por San Juan de la Palma. Eres unas manos de una flamenca llena de romero y eres las manos de Picasso, de Dalí y de Alberti en El Puerto. Eres donación de órganos y eres el mejor fútbol del mundo. Eres Moda y el sonido de las campanas de Vejer en la amanecida de una mañana de verano. Eres atún rojo de la Almadraba. Eres locura del Siglo de Oro. Eres Eugenia de Montijo y Victoria Eugenia. Eres Casa de Alba, de Osuna, Medinaceli y Medina Sidonia.  Eres Peña de Cándamo, El Pendal, Pasiega, Ribadesella y Altamira. Eres el sardinero, Camp Nou, el Bernabeu y el Calderón. Eres huevos estrellado de Lucio y pavía de bacalao de El Rinconcillo, junto a los Terceros. Eres adoquines y periferia. Barrio de Salamanca, Pedralves, La Concha donostiarra, San Vicente sevillano. Sanlúcar de Barrameda a lomos de purasangres entre coquinas y almejas. Eres el descenso del Sella y San Mateo en Logroño. Eres guitarra de Lucía y bata de cola faraónica. Eres queso majorero, payoyo y cabrales. Eres mantecado de Estepa, mostachón de Utrera y pionono de Graná. Eres Montilla-Moriles, fino, Pedro Ximénez o Manzanilla. Eres procesión pero también concepto en el Gugenhein. Eres igualdad en el amor, sin etiquetas y eres El Amor de Bécquer en sus rimas, incluso El Amor un Domingo de Ramos cuando los niños gastan sus zapatos en la rampa de nuestra infancia. Eres gallega prudente, austera castellana, creativa andaluza, emprendedora catalana. Eres mar cantábrico pero también eres Mediterráneo. Eres Océano Atlántico. Eres Sur de Europa y Norte de África. Eres ola en Tarifa, pero también nieve y desierto del Oeste por Almería.  Eres Camino de Santiago. Eres humor y sol. Eres La Parrala, El gato montés y Churumbelería. Eres toque de clarines, dos avisos y patio de cuadrillas. Eres vuelta al ruedo y saludo desde el tercio. Eres banda municipal en las fiestas del pueblo y eres silencio en el Teatro Real. Eres atardecer en una cala de Ibiza. Eres frío verano de Castilla y diciembre de chiringuito y frutas de la pasión canariona. Eres decadencia romántica del noventa y ocho. Eres esperpento de Valle Inclán y silencio de Jesús Quintero en la radio, raro como un perro verde. Eres movida de los ochenta y eres sueca con vikini de los sesenta. Eres Florinda Chico, Paquita Rico, Paco Martínez Soria, José Luis López Vázquez, Manuel Alexandre, Alfredo Landa, Gracita Morales, Fernán Gómez y Lina Morgan. Eres boda de Carlos V en Sevilla. Eres revirá de la Macarena por Álvarez Quintero. Eres noche de San Juan y barbacoa en el Carranza. Eres Palacio de la Granja, de Aranjuez, Monterrey, Liria, Pilatos y Las Dueñas. Eres rezo de almohada de mi abuela Concha y Ana. Eres guiso de mi madre. Eres paseo de Alfonso XIII una mañana de Corpus en los felices años 20. Eres uva de la Puerta del Sol. Eres caña, carcelera, cantiñas, debla, martinete, romance, saeta, seguiriyas, soleares, tangos, tanguillos , toná, eres tientos  y eres petenera. Eres santiguarse al pasar por una iglesia. Eres chiste de velatorio en la puerta con un cigarro y eres un rengue en Doñana. Eres Rocío de la Mañana. Eres salve y vivas. Eres Covadonga, Montserrat y Pilar.  No sé qué siento por dentro cuando pronuncio tu nombre... No cabe en mi más orgullo por ser hijo tuyo. Eres suspiro. Eres España. 
¡Viva España! 
¡Viva España! 
¡Viva España!

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