Alonso Núñez Núñez “Rancapino”. “Si no tenemos fe estamos vacíos como una gallina”

Al llegar a Casa Villegas, se intuyen de fondo dos frondosas melenas flamencas. Una cana y una negra como el hollín. Son Rancapino padre e hijo. El gran Rancapino está hablando con su hijo del flamenco de Alcalá, Triana y Utrera. Defendiendo el aire gitano de los grandes del cante, gitanos y no gitanos. De fondo suena Rancapino hijo, cortesía del camarero que quedaba en el restaurante de Chiclana en el que me esperaban. Apuran el café de sobremesa donde se celebra este interrogatorio al flamenco de oro que protagoniza la entrevista de apertura de Escaparate. Al llegar a su mesa, me hace este emblema del cante vivo una invitación a sentarme a su lado seguido de un “te estábamos esperando”. Puro es la palabra que resume en esencia a este grande del flamenco que gastó su niñez entre tentaderos y cantes en la Venta de Vargas con su inseparable amigo, Camarón de la Isla.

¿Su hijo ha salido flamenco, no?

Se dedica al cante. Le viene de su tatarabuela “La Avispa” y su abuela Rafaela, por parte de su madre; y su tío “Orillo del Puerto”, mi hermano, que cantaba para reventar. Cantó en el ballet nacional con Antonio Gades, en Los Canasteros con Manolo Caracol. Como Caracol ya no nace nadie, ni como Lola. Es muy difícil que nazcan dos monstruos de esa talla. Buenos artistas se han muerto. Camarón, en otra época, fue un grande. Toda la vida estuvimos juntos. Le casé yo con “La Chispa”. Nos buscábamos la vida los dos en la Venta de Vargas.

¿Qué es lo más importante que tuvo Camarón?

Lo más importante de Camarón fue cantar como cantaba. En la intimidad era más bien tímido. Era tímido. Yo le quería mucho. Se metía mucho conmigo (risas).

¿Cómo era Rancapino de niño?

Muy feo (risas). Me gustaba jugar al toro. Me gustaban los toros y el cante a reventar. Era muy aficionado. Me iba a los bares a cantarle a la gente. Camarón y yo nos íbamos juntos a torear a los tentaderos.

¿A quién admiraba en el toreo?

Siempre a Curro Romero. Siempre a Curro.

¿Quién es Alonso Núñez “Rancapino”?

Un hombre sencillo, humilde. Nací con el cante flamenco. Y ahí estoy.

¿Cuándo se termina de ser flamenco?

Yo nunca he dejado de ser flamenco, porque va conmigo, lo llevo dentro. El flamenco es mi vida.

Se habla mucho de él, pero ¿qué es el flamenco?

El flamenco es un sentimientoque te rompe cuando estás a gusto en familia, en un bautizo, en un casamiento, y también cuando estás “jerío”. El flamenco es también la alegría por un familiar que hace romper en cante. Es la expresión de los sentimientos.

¿Qué tiene el flamenco que engancha?

El aire de las palmas, el sonido de la guitarra, el murmullo que lo jalea. El flamenco te emociona porque es verdad. El flamenco hace irracionalmente llorar a muchas personas que no son flamencos. El flamenco es sentirse.

¿El flamenco se aprende?

No. El flamenco tiene que nacer con él. Se aprenden los estilos, las letras. Se aprende la segurilla, la soleá, la alegría, la bulería, el tango. Pero nacer se tiene que nacer con el cante (asiente con un toque de nudillos en la mesa a compás).

¿Es creyente?

Macizamente (sonríe). ¿Habrá una cosa más grande y más bonita que tener fe? Si no tenemos fe estamos vacíos como una gallina.

¿Qué es lo que más orgulloso le ha hecho sentir en su vida?

Mi mayor logro escuchar cantar, bien (risas).

¿Ha llegado a donde quería llegar?

Bueno, he llegado a ser reconocido en lo mío que es el flamenco, a que me conozcan y hablen de mí como cantaor puro.

(Interrumpe su hijo) Ha llegado a ser respetado como un cantaor defensor del más puro flamenco. Como persona, además de ser un gran cantaor, es una gran persona. No hay cosa más grande. Pues todo eso lo tiene él. En un grande tiene que ir de la mano el ser bueno con ser buena persona.

¿Qué le han enseñado más los éxitos o los fracasos?

Los fracasos. Me han hecho meterme más en la verdad, me han hecho reflexionar, reconocer… El flamenco siempre se ha relacionado con la noche, las copas, como con una nebulosa inconcreta… ¿Cómo en ese escenario tan incierto se coge el carril de la verdad? Los fracasos nacidos de la mentira y los engaños van a uno acercando a la verdad, porque nos dan un baño de realidad, nos hacen pensar.

¿A quién ha admirado?

A Manolo Caracol, con todos mis cinco sentidos, y a la Fernanda de Utrera. A Juan Talega también.

¿Ha tenido una vida feliz?

No he tenido una vida muy mala. No me puedo quejar. La felicidad es encontrarse bien, tener salud, estar en paz y que por la calle la gente te quiera saludar y decirte adiós. La felicidad es estar en paz con Dios.

¿Ha sido libre?

Tuve la suerte de estar con mi mujer que en paz descanse, mi Juana. Me dio lo más bonito del mundo que son mis siete hijos. Mi Juana me dio el mayor cariño que he conocido en mi vida. Ella miraba mucho por mí. Dios me la quitó porque la quiso para Él y con Él no hay quien pueda.

¿Cree en el amor?

Sí, ¡hombre! El que no crea en el amor es porque está vacío como una gallina.

¿La libertad es cara?

Depende de las circunstancias. Hay veces que ser libre es lo más fácil del mundo.

Vivimos tiempos de inestabilidad con nuestros políticos, ¿qué pasa en España?

¿Que qué pasa en España? Mucha guasa (risas).

¿Podría contarme algún secreto que no haya contado nunca?

Pues mira, lo único que te puedo contar es que tuve una novia, que ahora no la tengo y unos cuantos de secretos pero son delicados y más delante de mi niño (risas). ¿Comprendes? (sonríe).

Su hijo ha decidido dedicarse también al cante.

No, mi hijo nació con el cante. Le queda mucho que recorrer. Las canas no son gratis. Es un cantaor que lo admiran los cantaores. Que conste que a los cantaores los hacen grandes los mismos cantaores. Los mismos artistas hacen artista a los artistas. Así es. Es un cantaor de nacimiento que no ha aprendido de nadie. Ya con tres años cantaba.

¿Es importante haber nacido en una familia flamenca?

Claro que sí. Es la base principal. La infancia es fundamental en la vida.

Nos llevamos toda la vida aprendiendo, ¿cuándo se termina de aprender?

Nunca. Siempre se aprende algo.

¿Qué consejo le da a su hijo?

Yo lo único que le aconsejo es que siempre sea serio, que sea formal y que al mismo tiempo estudie a los viejos. Le digo que escuche los discos de los viejos y de ahí beba, de lo bueno.

¿Quién es tu padre?

Mi padre un cantaor de los más puros que han nacido. Ha nacido con el cante y una persona muy especial.

¿Qué destacaría de él?

Rancapino hijo.- Mi padre lo resumiría en una palabra, en el cante y como persona: puro. Con eso te lo he dicho todo.

¿Qué momento vive el flamenco ahora?

Rancapino hijo.- El flamenco cada vez tiene más afición. Está en un buen momento. Yo lo veo y cuando veo a mis compañeros cantar veo a muchos jóvenes. Siempre se ha dicho que el flamenco es un arte de minorías, pero eso está cambiando.

Rancapino.- El flamenco está con una categoría muy fuerte. La gente se está aficionando porque está llegando una nueva generación que se preocupa por el flamenco y por formarse en él. Los jóvenes ya van sabiendo lo que es una seguirilla y una soleá. Los cantes más puros.

Alonso, ¿qué quieres aportar nuevo al flamenco?

Rancapino hijo.- Poco a poco me gustaría demostrar que no sólo está el cante por soléa, ni la seguirilla, ni el fandango, ni la bulería, ni el taranto. Hay muchos más cantes. Hay un árbol genealógico del cante y me gustaría poder grabar para que la gente me escuchara todos los palos que hay.

Porque como en el colegio, estaban las niñas guapas y las niñas feas, ¿pasa igual en el flamenco?

Rancapino hijo.- La bulería y los tangos pueden ser las niñas guapas del flamenco. Es verdad que siempre te sientes más cómodo con unos palos más que con otros. A mí, no te voy a engañar, uno de los palos que más me gusta cantar es la bulería. También depende del momento y de la inspiración. Muchas veces para empezar a cantar me gusta templarme por soleá.

Rancapino.- La soleá es el palo más fiel a los cantaores flamencos. La bulería es el más difícil, porque tiene un ritmo y un compás que no todos los cantaores, ni cantaoras, saben hacerlo. Eso lo tienen que tener en la sangre. Un payo puede cantar por todo menos por bulerías (risas).

Alonso, ¿a quién admiras tú?

Rancapino hijo.- A mi padre antes que nadie, porque es la fuente de la que he bebido y el espejo donde me miro. Desde pequeño inconscientemente he escuchado a Manolo Caracol, que es mi fuente de inspiración, También Camarón y la Fernanda, La Perla, Antonio Mairena, Juan Talega, La Niña de los Peines. Aunque no lo he vivido, con mi padre al lado, es como si lo hubiera vivido.

Rancapino.- Camarón fue un genio en el mundo del flamenco. Un muy listo. Se le quedaba todo en el oído. Escuchaba a alguien y lo hacía mejor que el que lo había cantado antes (risas). Siempre hemos estado juntos. Toda la vida. Íbamos siempre a la Venta de Vargas estaba El Chato La Isla, un cantaor muy bueno, muy bueno. El mejor cantaor que ha tenido la provincia de Cádiz. El mejor, sin duda alguna. Cantaba con un máximo gusto que te dolía.

¿Cuál es su plato favorito?

Rancapino.- El arroz con habichuelas.

Rancapino hijo.- A mí el potaje y el puchero.

¿Un color?

Rancapino.- Como soy taurino, el “colorao” (sonríe).

Rancapino hijo.- Me gusta mucho el negro y el blanco.

¿Un lugar?

Rancapino.- Chiclana, mi pueblo (risas).

Rancapino hijo.- Chiclana de la Frontera, Cádiz.

¿Un personaje histórico?

Rancapino.- ¿Histórico, histórico? Manolo Caracol (risas).

Rancapino hijo.- Para mí, mi padre (sonríe).

Pues ya hemos terminado.

Rancapino.- ¡Olé!

Texto: Mario Niebla del Toro
Fotos: Aníbal González

 

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