Entrevista a Cecilia Gómez

Cecilia Gómez

Cecilia Gómez

Bailaora de flamenco

Cecilia nació en La Línea de la Concepción. Ese territorio del duende, amante de la copla y el flamenco… y salvaguarda de insólitos cabarets que amenizaban las noches de los viajeros ingleses que atracaban sus buques en el Peñón. Aquella fantasía por el arte debió a impregnar esta hija de Andalucía que se enorgullece de su tierra y, además, la baila. Su popularidad saltó a la prensa del corazón tras su relación con Francisco Rivera Ordóñez. Mujer emprendedora, fundó su propia compañía de baile con la que ha tenido importantes éxitos. Resultados que vienen a confirmar que su valía está por encima de quién ocupe su corazón. En la actualidad prepara nuevos proyectos de danza al tiempo que lo compagina con su reciente incorporación a Canal Sur Televisión, como jurado del programa de sevillanas “Yo soy de Sur”.

¿Le ha dado tiempo de volver a Cádiz en estas vacaciones?

Si, aprovechando que se ha casado mi hermano. Siempre que puedo me escapo para ver a la familia y disfrutar de mi tierra.

Eres de la Línea de la Concepción, una tierra con una fuerte ligazón al flamenco, a la copla… ¿qué le debes a tu pueblo?

Lo que soy. Uno es de donde viene y en los primeros años de la vida de uno es donde se curte y creas una identidad. La mía, por supuesto, va ligada a mi pueblo, a mis raíces y a mi gente.

Toda esa “mescolanza artística” de tu tierra va impregnada en ti…

Es una tierra de arte que ha visto a nacer a muchísimos artistas. Nos gusta mucho la risa, el buen gusto a la hora de ser creativos… Es, en definitiva, un carácter.

¿Tienen los andaluces más arte que en cualquier otro sitio?

Es un arte muy particular, muy nuestro. Pero llevo muchos años viviendo fuera de Andalucía y me gusta nutrirme de otras artes porque al final sirven para que nazcan cosas nuevas e interesantes.

¿Recuerda su primer zapateo?

Creo que fue al empezar a andar. No recuerdo el momento porque no me recuerdo sin haber bailado.

¿Quién le incitaba a bailar?

Creo fue una iniciativa propia porque siempre lo tuve muy claro. Mi madre me llevó por primera vez a una academia. Todo empezó como un juego y al final se ha convertido en mi vida.

¿El baile es cosa de técnica o de pellizco?

Como cualquier disciplina que necesite de un esfuerzo físico necesita de un trabajo y una técnica. Pero para arrancar un “ole” y que alguien de verdad note la transmisión del artista ahí se necesita ese pellizco. Y eso, o se tiene o no se tiene.

¿A usted quién le ha pellizcado con más fuerza cuando ha visto bailar? 

Manuela Carrasco, Antonio Gades, Antonio Canales, Antonio El Bailarín, Eva la Yerbabuena… Joaquín Cortés ha marcado un antes y un después en la danza. Carmen Amaya ha sido, por excelencia, la mejor. Farruquito es otro de los grandes.

“Cuando nos levantamos por la mañana y miramos alrededor, y vemos el milagro de la vida… es el espectáculo más grande del mundo! La Vida es el mayor espectáculo que existe. Ver amanecer, y ver que estás dentro de ese espectáculo, eso es el regalo más maravilloso” Esa frase es de Rocío Jurado pero la firmaría cualquiera ¿verdad?

Por supuesto. Sobre todo, cuando tienes una profesión que es vocacional, forma parte de tu vida. Al final para mí bailar no es un oficio, sino una necesidad vital de tu alma, de tu cuerpo, de tu mente y poder dedicarte a ello es un regalo.

¿Ser artista le vale a una para enfrentarse a los problemas de otra forma?

Estamos siempre en situaciones muy radicales. No hay una estabilidad porque no hay nada seguro. En el arte no hay nada escrito ni firmado. Incluso los más grandes han tenido momentos de incertidumbre profesional. ¿Si eso afecta a la manera de afrontar nuestros problemas en el día a día? Estoy segura, todo eso te enseña a coger el toro por los cuernos.

Usted se ha hecho inmune a la crítica o una mala crítica, duele. 

Me gustan las críticas, sobre todo, cuando son constructivas. Aunque no sean buenas críticas, son positivas porque al final te enseñan. Cuando son destructivas gratuitamente, no les echo cuenta.

Tiene su propia compañía. ¿Qué es lo mejor de navegar sola?

Crearme un estilo propio. Precisamente esa libertad que sientes a la hora de crear fue lo que hizo fijarme en mujeres libres. Al fin y al cabo ser “Cecilia”.

Supongo que todo no será color de rosa y tendrá, también, sus inconvenientes. 

La producción, los números, la logística… es una locura. Toda esa parte de puertas para adentro es una pesadilla. Y, por supuesto, el riesgo.

¿El arte es un capricho del que, en épocas de crisis, se prescinde?

Evidentemente, no te vas a gastar 30 euros en un espectáculo sino tienes ni para llenar la nevera. Pero tenemos que cambiar algunos conceptos. El arte es necesario para la evolución. El arte del pueblo, la cultura, debe ser una necesidad, no un capricho.

Usted le ha echado valor creando una compañía.

Tengo la esperanza de que poco a poco se vaya solucionando todo esto. Que los teatros empiecen, de nuevo, a llenarse y muchos artistas dejen de malvivir. Creo que es importante que promuevan más ayudas, tanto a los artistas como para los que quieren ver arte.

Usted defiende que su carrera va al margen de su vida sentimental aunque muchos han querido vincular su éxitos a que estuviera su nombre en las revistas…

Llevo bailando toda la vida, antes, durante y después de momentos puntuales en mi vida que me han hecho tener una exposición más allá de lo profesional. A veces me parece una doble o falsa moral porque todos los artistas hacen promoción de sus espectáculos. Y, en este caso, por mucho que llevara trabajado, a veces han pesado más otros temas personales de cara a la galería. Eso lo desvirtúa todo pero el tiempo acaba poniendo las cosas en su sitio. Y yo estoy muy orgullosa de la trayectoria mía.

Viene con frecuencia ¿Qué le gusta de Sevilla?

Es mi tierra. Yo a Andalucía la tomo como una, no la parcelo en provincias. Lo que más me gusta de la ciudad es su carácter. A veces una cae en una dinámica de trabajo, de otros entornos que, cuando regresa, sólo escuchar el saludo entre dos personas sabe distinto. Cada vez que bajo del Ave, Sevilla me provoca una sonrisa. Con sólo verle la luz a la ciudad.

Creo que cada vez que tiene un espectáculo pierde varios kilos, pero ¿tiene usted  buen “saque”? 

Soy muy buena cocinera y muy buena comensal. Disfruto muchísima de la comida, es una de mis grandes pasiones. Soy muy de comida tradicional pero también me gusta investigar; sentarme y que me sorprendan.

¿Con qué sueña actualmente?

Con el próximo espectáculo. Se trata de un encargo, hecho que me motiva aun más porque es señal que los anteriores que han sido iniciativas propias han gustado. Sueño con bailar, y voy recogiendo todo lo que he sembrado.

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