Mario Vaquerizo

Mario Vaquerizo

Detrás de su look excéntrico y aparentemente irreverente se encuentra un niño grande, educado y cultivado. Libre, feliz y sincero. Seguro e inteligente. Así concluí tras el interrogatorio que le hice a mi tocayo en Fnac Sevilla con motivo de la presentación de su segundo libro “Fabiografía”. La biografía contada en primera persona a Mario Vaquerizo del polifacético Fabio McNamara a quien define como la mayor obra de arte viviente que ha conocido jamás. Vaquerizo se abre en canal, como él dice, con Escaparate para hablarnos de su vida y de su forma de verla, digna de leer porque viendo sus resultados y su nivel de felicidad es muy a tener en cuenta. Un placer.

¿Quién es Mario Vaquerizo?
Una persona que está a punto de cumplir cuarenta años, una persona que a día de hoy vive su momento actual, el mejor y que le permite que viva en un momento constante de autoreafirmación y que intenta hacer en todo momento lo que quiere y como quiere pero siempre de una forma sana. Mario Vaquerizo es escritor. Bueno escritor no, hace libros. Junta cuatro palabras y llenan muchas páginas. Tengo ya dos libros. La Fabiografía  es uno de los proyectos que me ha dado mucha satisfacción porque ha hecho reencontrarme con mi verdadera y oficial profesión que es periodista. Me encanta estar en Ana Rosa, en El Hormiguero, me encanta ejercer de Nancys Rubias, me encanta hacer radio, me encanta ir al gimnasio… Me gusta mucho la gente, soy muy social por naturaleza,   sobre todo por mi carácter, soy una persona muy amable, muy positiva, muy lúdica,  no me cuesta ningún trabajo ser muy cariñoso, incluso con una persona a la que acabo de conocer. Eso muchas veces se malinterpreta o no se entiende muy bien. Piensan que es un personaje, un papelón, un desfasado, un gilipollas o un loco… ¿por qué? ¿porque me río de mí mismo constantemente aunque me tome muy en serio? Pero bueno eso es así, esa fórmula me ha funcionado siempre con mi vida y en lo laboral. Yo no estoy haciendo nada diferente ahora desde que decidí ser lo que quería ser, lo que ocurre es que ahora tengo mucha mayor difusión mediática.

¿Eres un icono?
Yo no me veo icono de nada. La pretensión es muy frustrante. Si haces una cosa pretendiendo algo puede ser muy frustrante. Si hago un disco con las Nancys Rubias pretendiendo llenar el Palacio de los Deportes puedo pegarme un ostión importante. Yo no hago Nancys Rubias para llenar el Palacio de los Deportes, igual que hago un libro porque me divierte y porque lo quería hacer desde hace muchísimo tiempo. Lógicamente y sinceramente, si el libro se vende pues mucho mejor para todos. Mejor para Fabio, porque así lo conocerá más gente y para la editorial que ha invertido mucho dinero para que yo haga este libro. Pagan mucho la promoción que es muy cara y eso la gente no lo entiende, a nivel de esfuerzo y a nivel económico.

¿Quién es Fabio?
La única obra de arte viva que he conocido en mi puta vida. Mira que conozco a mucha gente, a mucha gente muy total, muy talentosa, como a mi amigo Nacho Canut, a mi mujer Alaska… muy totales. Pero no conozco a nadie que sea tan genial en el sentido más amplio del término. Es genial haciendo poesía, hablando, analizando la situación política o social o de la prensa del corazón actual… Es una persona única porque está por encima de todo. Muy puro, ajeno a las modas que vienen y van. Todos estamos corrompidos. Yo me debo a cierta promoción y con unos compromisos adquiridos y tengo sentido de una cierta disciplina por unas personas. Fabio hace un disco y funciona. Fabio no vino a la presentación del libro. Espasa montó una presentación preciosa a la que no vino. La gente se sorprendía. A mí no me sorprendía. Es más, le agradezco que no viniese, porque es la verdadera esencia de Fabio. Como decía su amigo Tino Casal, un poco de Fabio es mucho.

¿Qué esperas de la vida?
Que se quede como está. No anhelo o echo en falta nada del pasado, más que a las personas que quiero y que ya no están. Echo mucho de menos a mi hermano, a mi abuelita Luisa, a una amiga que acaba de morir… Eso es la vida. Por lo demás no echo de menos nada, ni quiero que me pasen más cosas. No ansío nada ni quiero que me pasen cosas. Lo que me está pasando en este momento me hace sentir muy pleno, muy lleno y muy feliz. Sí es cierto que me lo he trabajado. Las cosas no caen del aire. Aunque también hay mucha suerte en la vida. La suerte va y viene y a la suerte hay también que ayudarla y uno se la busca. Mi momento perfecto es el momento del día de hoy, ahora mismo. Eso te hace vivir más tranquilo. No te hace estar en tensión. Eso te hace hacer en cada momento lo que te sale del mismísimo. Eso es un lujo y eso es lo que más valoro de este momento. Me encanta que la gente me hagan fotos, no me importa, todo lo contrario, el problema es que con lo que me gano la vida me gusta y eso es peligroso. Me encanta escribir. Mi afición se ha convertido en mi medio de vida. No tengo que relajarme para saber que tengo que tener vida doméstica. Me gusta estar con mi mujer, mi familia y la familia que con los años he ido eligiendo. Hace un año me cambiaba en una gasolinera, para ir a un evento y para luego irme a un evento y no tenía tiempo, yendo de un evento a otro y se me empezó a agriar el carácter y a tener la cara torcida. Me empezó a afectar a la relación con mis padres y mi hermana, con Alaska… Me di cuenta hace un año que no iba a ningún lado. Estaba en un estado de gilipollas.  Eso es muy feo y di el paso. Hace un año tuve un momento duro y mi hermana, que es muy sabia, me sentó y me dijo «¿qué es esto de comprarle los reyes a los papás en media hora?». No, no podía ser y decidí tener tiempo para hacer otras cosas. Ha aparecido una mujer en mi vida que es Raquel que me pone en vereda y me organiza todo y vivo mejor. Tengo tiempo para cuidarme, para ir al gimnasio, para estar con los amigos. Tengo tiempo para mí.

¿Quién es Olvido?
¡Alaska! La mujer de mi vida a día de hoy y lo es desde que le di el primer beso en el año noventa y nueve siendo su empleado. Una persona muy importante. Mi mujer. Una mujer a la que deseo mucho, porque me gusta mucho. Es una gran compañera y digo compañera porque llevamos quince años juntos. Una gran compañera de viaje de arriba abajo. Ya no es mi chica con la que me morreaba por las esquinas cuando nos estábamos conociendo. Llegó la serenidad pero no es mi hermana, ni mi amiga. Tiene que cultivarse la llama, la pasión y cuando estamos más bajos, siempre uno de los dos da un toque y ahí es donde se demuestra que hay amor y respeto, complicidad… Somos muy antagónicos. Muy diferentes. A la hora de hacer un trabajo, de elaborarlo, de hablar con la asistenta para organizar la casa. Ella es de callarse todo y yo de vomitarlo todo. Ella es antisocial y yo muy social por naturaleza. Nuestro secreto yo creo es que nos queremos y que nos completamos perfectamente porque somos muy distintos.

¿Dónde empieza Mario y el Vaquerizo?
Soy el mismo maricón siempre, desde que me levanto hasta que me acuesto, tenga una cámara delante o no la tenga. Soy así. Me sorprende que todo el mundo me lo pregunte. No me canso de hacer este papel porque no es ningún papel. Debe ser bastante jodido el que lleve toda la vida haciendo ese papelón. Yo me muestro tal y como soy para lo bueno y para lo malo. Yo me abro en canal. No tengo nada que ocultar por eso voy a Sálvame. Es muy fácil cuando vas con la verdad por delante. Hay gente a las que les gusto y a otros que me detestan, pero soy como soy.

¿Has venido a hablar de tu libro?
Me da mucha vergüenza. El libro ya está hecho. Todo lo que se hable del libro conmigo genial, pero me gusta más hablar de otras cosas aunque la excusa sea el libro. Hay gente que no quiere que le pregunten por su vida privada porque a lo mejor no tienen.

¿Qué es lo más interesante del libro?
Quizás lo más interesante sea el propio Fabio. No es un libro póstumo. Está escrito en primera persona. Está para matar mitos a cerca de su persona, porque por haber estado en un periodo de su vida metido en la droga no va a ser para siempre un descerebrado por ejemplo. Ha encontrado en la religión Católica su curación. Aplaudo esa conversión, porque es la que le ha salvado y como amigo lo celebro. Gracias a ello sigue creando y en este año hemos tomado muchas tartas de chocolate con cervecitas para contarme todo absolutamente para este libro. Si no hubiese sido así no hubiéramos hecho el libro.

¿Cuál es la verdadera felicidad?
Ser uno mismo y hacer en cada momento lo que sientas, de forma coherente, sensata, siendo dueño de ti mismo. Eso hace ser feliz casi permanentemente. Me gusta ver la gente feliz. La gente atormentada no me interesa en absoluto, ni la gente negativa. Tengo muchos amigos negativos que están predispuesto desde los genes a que todo salga mal. Yo intento ser positivo siempre.

¿Cuál es la auténtica libertad?
Hacer todo el día lo que nos salga del mismísimo coño, hablando pronto y mal. Se consigue siendo, educado, respetuoso y responsable y con un claro lema: Lo que quieras para ti, quiérelo para los demás. Si consigues hacer eso alcanzas la libertad que te hace estar en un estado de felicidad.

¿Cuál es la mayor de las revoluciones?
La travesti, la revolución travesti. A lo mejor no te interesa conocerla pero te quiero explicar mi teoría. Cuando ves a todas esas mujeres  en Marbella que van operadas son auténticas travestis. La estética travesti se ha impuesto a todas las señoronas de Marbella de la alta sociedad. El gran ejemplo era la mujer de Gil y Gil que era maravillosa. Esos pómulos, esos injertos vienen de mis amigas  las travestis. Esa es la verdadera venganza, como la venganza mariquita. Las cejas al hilo que llevaban todos los mariquitas ahora las llevan todos los futbolistas. La depilación era de mariquita y ahora se la hacen los metrosexuales. La verdadera revolución es que la sociedad en general se ha convertido al travestismo-mariquismo (Risas).

¿Qué te apasiona y qué detestas?
Me apasiona todo lo que hago, mi día a día. Me apasiona comprar pisos, decorar, luchar por conseguir las cosas. Detesto a la gente maleducada, a la que mira mal, a la que le cuesta trabajo ser amable, a la gente que es dogmática, a la gente que necesita encasillar y no entiende que esté hablando contigo y luego me vaya a pinchar a Obbio a un ambiente alternativo. Detesto los dogmatismos y fundamentalismos.

¿Cuál será tu fin de fiesta?
En mi casa y con la familia que he decidido formar en estos últimos años que es lo que hago constantemente. La gente que me ve por la calle o por televisión en las fiestas piensan que estoy por estar y lo hago por trabajo. Cuando estoy por gusto es en mi casita rosa con la gente que quiero, escuchando la música que me apetece, comiendo si me apetece unas hamburguesas.

¿Fuiste un niño raro?
A ver, yo no me vi nunca raro, pero para la gente que un niño con cuatro años quisiera ser John Travolta y a escondidas de su padre comprara Super Pop, que me lo pagaba mi abuelita Luisa, porque mi padre no me dejaba… Llevaba la carpeta llena de pegatinas con John Travolta.  Objetivamente era raro, pero yo no me sentía raro. Era feliz. Aplaudo la película Grease porque me cambió radicalmente la vida. Al final ese deseo con cuatro años y medio lo logré de alguna manera.

Pero no acabaste con una rubia…
¡Pues sí! Porque Olvido es rubia natural, rubia ceniza, con el pelo rizado como Rosario… (Risas).

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