Pepe García de Tejada

Pepe García de Tejada

Galopa por las praderas de la libertad, a su manera y es ella la que lo ha arrastrado a vivir en nuestra ciudad protagonista de esta edición número noventa, Marbella. Vive y deja vivir forma parte de su decálogo y la amistad es una de sus principales banderas. Generoso, loco perdidamente cuerdo, excéntrico pero sencillo de corazón, noble e inteligente, el empresario Pepe García de Tejada vive una vida hecha a su medida que significa para muchos un tremendo escándalo. Ya se sabe, no hay mayor provocación que ser uno mismo. Pepe y sus hijos, como el llama a Pepito y Jara, sus entrañables y populares perros; es nuestro cicerón por Marbella y de su mano conocimos a algunos de sus compañeros de cartel en este guiño que le hacemos a la ciudad de la Costa del Sol en la que Escaparate siempre ha tenido una gran acogida. Un placer para el que escribe mostrarle unas pinceladas de Pepe García de Tejada desde su exilio voluntario de Marbella.

¿Quién es Pepe García de Tejada?
Mario, que tú me preguntes eso a mí. Esto lo respondo por tus lectores porque con lo que te quiero y con lo que me conoces sabes perfectamente quién soy y cómo soy. Tu amigo Pepe es una persona buena, que intenta ser bueno. Alguien a quien Dios puso en este mundo no como Epicúreo, sino para hacer que los demás disfruten y para el disfrute propio con uno mismo. Me gusta saborear cada minuto de la vida como si fuese el último, porque la vida es tan maravillosa y te sorprende a cada momento con cosas grandes, importantes, pequeñas o nimias pero a cada momento te sorprende.

¿Qué le ha traído a Marbella?
Marbella no me ha traído, soy parte de Marbella desde hace más de cuarenta y ocho años y mira que tengo muchos menos (risas). Mis padres eran unos enamorados de Marbella. Ahora vamos a ir al Don Pepe que era mi jardín de juegos. Nosotros veraneábamos en el Jardín del Mar y la casa que linda con el Don Pepe era de don Antonio Pérez y López de Tejada, íntimo amigo y socio de papá. Nosotros entrábamos en el Don Pepe desde esa casa con los hijos del Conde de Perlack , socio y director del Don Pepe durante más de cuarenta años y era nuestro patio de juegos. Allí empecé a saber yo lo que era Marbella y su gente maravillosa, los extranjeros, las suecas maravillosas de los años setenta y ochenta. Saltábamos la verja para ver los bikinis de las suecas. Lo que soy, un Alfredo Landa con glamour.

¿Cómo es la vida en Marbella?
Cuando la gente se entera que vivo en Marbella, la gente que me conoce poco, piensa que Pepe en Marbella vive de fiestas. En mi vida he salido menos y he ido a menos fiestas que en los ocho años que llevo residiendo en Marbella. Resido oficialmente y estoy empadronado en Sevilla como amante que soy de la más maravillosa ciudad del mundo y para seguir votando a Zoido, claro (risas). Mi amistad con la alcaldesa de Marbella y mi amor a esta ciudad me acabarán llevando a empadronarme aquí. Mi día a día discurre entre paseos por la playa. Es maravilloso. Mucha vida de día. Mucha lectura y mucho disfrutar de una sociedad, la marbellera, haciéndome sentir como no me he sentido en otra ciudad. Aquí no me he sentido criticado ni mal entendido. Aquí me han acogido como persona peculiar o diferente que quizás soy pero sencillo y por ello sólo puedo tener palabras de agradecimiento para esta ciudad. Repito, cuarenta y ocho años aquí, de esos ocho viviendo en ella y feliz.

¿Qué papel juega la amistad en su vida?
No es que juegue un papel y me conoces. Es que lo es todo. Papá me lo decía, la vida te va enseñando a que no esperes nada de nadie, pero dalo. Ofrece tanto a los que tienen como a los que no. Sabes el sentido cristiano y humano que tengo de la vida.

¿Es cara la libertad?
La libertad no es cara pecuniariamente hablando. La libertad es cara por los sinsabores que ejercerla y mostrarla conlleva. Sinsabores por la incomprensión de mi libertad y que quizás sea lo que me haya empujado a vivir aquí en Marbella. Libertad, anonimato… Soy quien soy y me siento libre conmigo mismo, con Dios y con la sociedad.

¿Está loco Pepe García de Tejada?
Ese calificativo y acusación que acabas de dar es absolutamente cierta, por lo cual no te voy a demandar (risas).

¿Cuál es tu receta para ser feliz?
Mi receta para ser feliz, qué duda cabe, es ser honesto conmigo mismo e intentar que el que está enfrente de mí esté con una sonrisa, bien porque se ríe conmigo, bien porque se ríe de mí. El caso es que a los que somos tan libres nos da igual el motivo por el que se rían. Me permite dormir a pierna suelta como premio. Hay cosas que me importan ya tan poco que junto a mi libertad me dan la felicidad en la que vivo instalado.
Una amiga mía dice que la gente normal es muy rara…
La gente normal no es rara, es aburrida.

¿Puede ser la risa una buena compañera de viaje?
En la vida hay cosas que no debes perder nunca que es el amor a Dios, la honestidad, la risa y el sexo.

¿Qué le entristece de la vida?
Me entristecen las injusticias, la guerra, la intolerancia, absolutamente.

¿Con qué sueña?
No quiero ser poco original ni míster universo y a las fotos me remito, pero sueño con la paz. Ahora mismo estamos viviendo momentos muy convulsos y pido a Dios que mis amigos judíos y mis amigos palestinos, que tengo menos, lleguen a un acuerdo porque es muy duro lo que se libra allí.

Habiendo viajado por el mundo tanto, ¿cuál ha sido la imagen que más le ha marcado?
Lo que más me han marcado a nivel humano fueron los abrazos en la apertura del Muro de Berlín en aquel viaje tan loco que hice. Sigo con ello en mi mente. Para mal no olvidaré Auschwitz, en Auschwitz respiré maldad, el ambiente más denso y el aire más denso que el ser humano pueda respirar.

¿Qué motivos daría para venir a Marbella?
Posiblemente la pregunta más fácil que me has hecho nunca, Marbella y punto.

¿Hay algo que no haya confesado nunca?
No me atrevo a decirlo, pero es bueno. Me van a odiar en Sevilla pero lo diré, he intentado que el sevillano viaje, amplíe mundo y sepa que existe un mundo más allá de sus murallas. La intolerancia que conlleva eso de esa ciudad, la mejor del mundo, hace que en ocasiones no cuide a sus hijos.

¿Le da miedo algo?
La muerte, de cojones. No es que me de miedo es que me da pánico.

¿Cómo se imagina su fin de fiesta?
Contigo y con toda la gente que como tú me quiere y con los que se fueron algún día, que también vengan.

¡Pero que vengan vestidos!
No, por favor, ¡todos en pelotas! (Risas). Yo voy a Cabo Pino y a Costa Natura cada día. Soy un naturista convencido y mi fin de fiesta será desnudo.

Pepe, por último, ¿por qué está aquí?
Mario, con este viaje que has hecho a mi tierra, a mi ciudad de Marbella… ¿entiendes ahora por qué vivo en Marbella?
(Risas).

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