Por las callejuelas con Juan Valdés

 
Juan Valdés

Pintor

Asegura que el cartel perfecto no existe y que el arte no es para locos sino para centrados. Acaba de realizar el retrato oficial de Su Majestad el Rey Felipe VI que preside el Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla que el Monarca pudo contemplar en su visita a la capital andaluza en la última Semana Santa. Respetuoso con la Institución Monárquica pero indiscutiblemente apolítico ha sido elegido por Jefes de Estado, Príncipes y Gobernantes de todo el mundo. Extremeño de nacimiento pero casado con Sevilla es uno de los artistas más reputado de las Bellas Artes y su basto currículo así lo avala. Le visitamos en la intimidad de su estudio de Pasaje Mallol rodeado de recuerdos, obras y piezas valiosísimas. Al entrar en él comprende uno que ahí habita un grande.

¿El artista nace o se hace? 

Las dos cosas. Se nace con las condiciones que Dios le da a cada uno para habilitarlo en según qué trabajo y cada cual debe saber y disponer de esas condiciones para encontrarse a si mismo. Posteriormente, tiene que formarse, educarse y aprender de todo lo concerniente a su trabajo o arte, para desarrollar más y lo mejor posible esas condiciones innatas.

¿Hay que tener un toque de locura para ello?

Al contrario; hay que estar muy centrado en todo cuanto se hace en función de las cualidades que se tienen. Otra cosa es, el comportamiento o las actitudes, en algunos casos bohemias, desarrolladas en lo particular o en lo social, que conforman las peculiaridades de algunos artistas. Los locos son, los que teniendo facultades para cualquier actividad artística, las ignoran y tiran por la borda un patrimonio divino.

¿Se imagina su vida sin el Arte?

Nunca me lo he planteado, puesto que esta vida artística que llevo, la inicié desde que tengo uso de razón y hacía los primeros garabatos con seis o siete añitos.

Si no hubiese sido pintor, ¿qué hubiese sido?

¡Hombre, había cosas que rondaban por mi cabeza! La fantasía siempre la he tenido muy desarrollada. Unas veces pensaba en hacerme piloto de aviones, que en cierto modo algo de eso queda, puesto que soy aficionado al aeromodelismo, construyo  mis aviones, he hecho algunos vuelos con algún amigo, en aviones reales, etc. Pero poco más. También me llamó un tiempo el estudiar medicina, pero fueron pensamientos fugaces así como la variedad de empleos y trabajos realizados a lo largo de mi vida hasta llegar a la dedicación absoluta en cuerpo y alma para lo que pienso que Dios me asigno; el dibujo y la pintura.

El Espartero dijo una vez: «más cornás da el hambre». ¿La necesidad hace grande, hace crecer?

Particularmente, yo no he pasado necesidad extrema. Sí carencias y muchas, al proceder de una familia humilde y ser huérfano de padre y madre desde la infancia. Lógicamente he tenido que abrirme camino con muchos esfuerzos, trabajando en muchas cosas, estudiando una carrera con una beca que gané en un concurso-oposición entre todos mis compañeros  de Artes y Oficios de la Escuela de Badajoz, en fin, mucho sacrificio. Pero contestando a tu pregunta, la necesidad lo que te hace es incentivar la imaginación, reinventarte en la solución de problemas y favorecer la agilidad mental que ha sido, en mi caso, la que me ha ayudado a progresar y solucionar muchas situaciones difíciles.

Ha sido pintor de príncipes europeos, jefes de Estado, presidentes de gobiernos, ¿cómo ha sido su experiencia con los grandes? 

Cuando me pongo delante de un lienzo, el personaje que me sirve de modelo en un retrato, pierde todo su rango, cargo y condición social. Veo siempre la motivación artística en su rostro o en sus gestos, con el suficiente interés para poner en marcha mis neuronas artísticas del cerebro y tratar de sentir y plasmar todo lo que veo a través de las sensaciones que me comunica emocionalmente el personaje. En mi mundo interior como profesional, no hago distingo. Otra cosa es, la repercusión mediática o la trascendencia de consideración artística que me puede aportar.

Pintor de Cámara de la Familia Real Española, ¿Puede retratarme con palabras a los miembros de la Casa Real?

Prefiero ser cauto y no hacer ningún tipo de valoración u opinión sobre la Familia Real. Es cierto que he compartido poses y breves instantes en algunas ocasiones con ellos (El Rey, la Reina, Infantas, etc…) Tanto en el Palacio Real, Zarzuela, Alcázar de Sevilla, etc… Y de lo único que puedo hablar es del respeto que me merece la Institución y de la dignidad y la consideración que aporta la Casa Real como sede de la Jefatura del Estado.

¿Es monárquico? 

No pertenezco a ningún partido político, ni hermandad, ni club de ningún tipo. Soy libre, independiente, creyente cristiano y católico. Por supuesto que soy partidario de la Monarquía tal y como se concibe en España. Constituyente y parlamentaria. Es obvio, que está claro lo que quiero decir.

Acaba de recibir el encargo del Ayuntamiento de Sevilla del retrato de Su Majestad el Rey Felipe VI que a estas horas ya preside el Salón de Plenos del Consistorio y que visitó el Monarca en la pasada Semana Santa, ¿cómo ha vivido su realización y cómo interpreta esta elección? 

La realización no me ha costado excesivo trabajo. He disfrutado con la libertad que siempre cuento con cualquier obra mía, por lo tanto ha sido un trabajo, aunque rápido, cómodo de hacer. Creo que el haber escogido a mi persona para hacer este importante retrato de Felipe VI, ha sido debido a mi dilatada trayectoria como retratista, que está contrastada en la cantidad de retratos a los cuales he dedicado gran parte de mi vida. Mi currículo está ahí y mi historial artístico corrobora la seguridad en mi trabajo  y en mi crédito.

¿Debe ser el artista apolítico? 

No recuerdo haber recibido nunca ningún encargo de trabajo de índole política. El artista como ser humano y  ciudadano al cual se le solicita el voto para cualquier votación,  está sujeto a pensar y tener su ideario, político, religioso, social, etc… Distinto es, condicionar su arte primando el carácter político. Normalmente ese “matrimonio” está llamado al fracaso.

¿Ha llegado a sentirse un sevillano más con el paso de los años?

Jamás renuncié ni renuncio de mi origen extremeño. Nací en Badajoz donde aún conservo unos primos y muy pocos y queridos amigos. Pero por supuesto que me considero “casado” con Sevilla. Es la ciudad que me enganchó, en la que hice mi carrera de estudios y profesional, en la que  vivo y en la que me enamoré y  me casé con  la que  actualmente sigue siendo mi mujer, en la que he hecho mi familia, la que yo defiendo y en la que espero seguir viviendo hasta el final de mis días.

¿Es Sevilla una difícil plaza? 

Sevilla es Sevilla con sus dimes y diretes. Sevilla fue difícil hasta para el Rey castellano que la conquisto en 1248. Pero sin embargo, siempre estuvo con los brazos abiertos a cualquiera que le diera su amor. Tal es así, que por ejemplo, ninguno de los personajes que aparecen en el escudo heráldico de la ciudad, son sevillanos; El Rey Fernando III el Santo, de un pueblo de Zamora, San Isidoro, también castellano de León y San Leandro, de Cartagena. Podíamos enumerar la cantidad ingente de personajes no nacidos en Sevilla, que dieron honor a la misma.

Ha sido autor de importantísimos carteles, ¿cuál es el cartel perfecto?

El cartel perfecto no existe. Podría decirse de aquel, con el que coincidiera todo el mundo en su apreciación. En mi haber calculo que habré realizado unos cincuenta o más de carteles flamencos, toros, variedades, certámenes, romerías, etc… Particularmente me quedo con el de la Feria de Sevilla del año 2011 en el que participaron como modelos dos entrañables amigas mías; María  Niebla y Maruja Osorno.

Deja tu comentario