Princesa María Teresa de Borbón-Parma y Borbón-Busset

Nació en una cuna dorada de incertidumbre. El mundo se preparaba para la Segunda Guerra Mundial. Su padre, según la tradición carlista, debía ser ni más ni menos que Rey de España. El franquismo y el carlismo de Carlos Hugo no se llevaron bien y de esa falta de entendimiento llegó el exilio. El padre de nuestra entrevistada de este mes estuvo apresado en un campo de concentración nazi por la resistencia antifascista que sintió liderar. Nuestra protagonista de esta edición desde muy joven se dedicó a difundir los ideales carlistas en defensa de los derechos del Pueblo. La receta carlista de los Borbón-Parma para España es el federalismo y en esta y la generalidad de esas líneas ideológicas ha vivido, trabajado y viajado a ambos lados del océano. María Teresa es una señora culta, profesora de la complutense de sociología que quiso ser médico o abogada, ha llevado una vida plena y de compromiso desde su nacimiento. Actualmente es la tía del pretendiente al Trono de España de los carlistas y, por encima de eso, es historia de España andante. Cree que la lucha por la libertad no deja lugar al descanso y le gusta Cádiz, donde se parió precisamente la primera Constitución Española. María Teresa es el ejemplo del privilegio de los que nos dedicamos a contar historias bajo la vocación del periodismo de conocer a personas interesantes que siembran en nuestro saber y alimentan nuestro afán de conocer, en este caso de nuestra historia común desde otro prisma. Su mirada durante el interrogatorio daba tanta información como sus palabras entre sonrisas y silencios de respeto y prudencia. Me quedo con una frase de su entrevista: Los fracasos son una lección de vida fabulosa. Un honor.

-¿Cómo era María Teresa en su más tierna infancia?

– Una niña normal. Eran años difíciles, justo en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Así que ya de niños vivíamos esa angustia que se sentía en Europa. Por otra parte, mis padres nos hablaban de España, del Carlismo, del papel que íbamos a jugar o que podíamos tener. Total, que siempre hemos vivido esa doble faceta. La angustia por la Guerra que se sentía, incluso siendo unos niños y, por otro lado, el interés por lo que acontecía en España.

-¿Quién es María Teresa de Borbón-Parma?

– Soy de la rama española de la familia Borbón. El nieto del Rey Luis XIV de Francia, Felipe V, es quien introduce a nuestra familiaen España, siendo el primer ReyBorbón. Su segundo hijo, Felipe, es el que se va a Parma y hereda el Ducado de Parma de su madre. Desde entonces hemos estado en Parma hasta mi abuelo. Por partede mi padre recibimos la herencia carlista. Mi tío Alfonso Carlos, el último Rey para los carlistas, transmite la Corona a mi padre. Por tanto, soy heredera de mihermano y mis sobrinos de ese derecho histórico. He trabajado mucho junto a mi hermano en la causa carlista.

¿Qué es ser callista en el siglo XXI?

– El Carlismo tiene detrás de sí una larga historia, como tú sabes. Surge como defensa de los fueros de los pueblos de España. El fuero es la expresión y el derecho regional. Más allá de regional, es el derecho del Pueblo. El Carlismo surge en un contexto en el que están muy reprimidos los derechos de los pueblos en España. Nosotros hemos vivido el Carlismo como esa lucha. No olvidemos que hemos vivido tres guerras civiles horribles. Defendemos no sólo la legitimidad dinástica, que creemos merecemos ostentar, sino también la defensa de los derechos del Pueblo. En nuestra época nos tocó vivirlo con nuestro padre, que vuelve del campo de concentración de Dachau, en el que estuvo apresado por los nazis por la lucha en la resistencia antifascista. Mi padre no podía estar en España. Franco le había echado de España con mi hermano. Mi hermana Cecilia, mi hermana Nieves y yo estuvimos despertando ese carlismo desesperado, tras haber aupado sin querer a un dictador contrario a la más profunda aspiración de mi padre. La evolución del Carlismo, siempre con fidelidad a su origen, ha sido esta idea de izquierda de reivindicación de los derechos del Pueblo, a través de una triple auto gestión: cultural, territorial y económica. O algo que se acercase para que la futura democracia no fuese meramente liberal y que tuviese un eco mucho más popular, mucho más auténtico. Ese era nuestro ideal, nuestro afán.

-¿Qué opinión le merece la Casa Real Española?

– No voy a hablar de ellos. Le tengo mucho respeto y no voy a hablar de la Casa Real Española.

-¿Tiene algún trato personal con la Familia?

No, no conozco al actual Rey. Conozco a su padre, que es un hombre encantador. Eso es todo.

-¿Qué es lo que más orgullosa le ha hecho sentir en su vida? ¿Cuál ha sido su mayor logro vital?

– Mi mayor logro vital es justamente de lo que te he hablado antes. Haber luchado para que España saliese de este episodio muy duro y muy peligroso y que alcanzase una democracia con unas libertades que existían en Europa. Nosotros tenemos una idea muy distinta o considerábamos una democracia liberal como sólo un escalón. Aun así estoy muy orgullosa de haber ayudado de alguna manera a llegar a esto. Yo creo que nosotros ayudamos bastante, porque a la vez somos depositarios de una tradición muy antigua y tenemos sin embargo un proyecto muy moderno. De alguna manera hemos ayudado a reconciliar dos Españas que habían estado muy en contra la una de la otra y que miraban al futuro con cierta angustia. Nuestra doble pertenencia aseguró mucho más al Pueblo Español que ansiaba un futuro distinto. Es lo que más orgullo me ha dado. Mi mayor logro vital, sin duda.

-¿Es la mujer que quiso ser?

– Es muy difícil decir eso, porque uno tiene tantas aspiraciones en la vida… Me hubiese gustado ser médico, abogada… He sido profesora en la Universidad Complutense de Madrid de sociología política y también me ha gustado mucho serlo. Eso me ha permitido viajar mucho por Latinoamérica que es tan cercana a España y en El Magreb y todo el mundo árabe que también es tan cercana a España. Estudié a fondo esas culturas y lo considero un gran logro vital.

-¿Qué le han enseñado más los éxitos o los fracasos?

– Los dos. Absolutamente. Los éxitos te aseguran, te dan esperanza. Los fracasos son una lección de vida fabulosa. El fracasado puede serlo por los acontecimientos o por sí mismo. Los fracasos nos obligan a una revisión de nuestros propios proyectos. El fracaso nos invita a la autocrítica.

-¿Ha tenido una vida feliz?

– Sí (sonríe). He tenido una vida feliz, porque tengo a una familia que quiero. Tengo amigos que quiero. He hecho cosas interesantes. Sí. He tenido una vida feliz.

-¿Es cara la libertad?

– Es muy cara la libertad, muy cara. Te requiere muchos sacrificios. Requiere un afán de constante progresión. Uno no se puede parar y conformarse. Cuando uno se para regresa. El que lucha por su libertad jamás descansa. Un hombre o una mujer libre nunca estará cómodo.

-¿Cómo ve España actualmente? ¿Tiene alguna receta para nuestro país?

– Veo a España en un momento un poco difícil. Creo que se debe revisar la idea del patriotismo. El patriotismo es maravilloso pero no puede ser una reivindicación meramente simbólica. No tiene que ser la agitación de una bandera. El patriotismo debe ser el amor a todos los pueblos que configuran España. Nosotros los carlistas tenemos como idea el federalismo. Sigo pensando que sería la gran solución y que poco a poco hay que establecerlo. Hay una presión un poco fuerte. Hay un patriotismo cuestionable y necesitamos ir más allá. Patriotismo significa querer que todos vivamos bien juntos, pero cada uno con su cultura, con su independencia relativa. El federalismo es la solución y corresponde además a la propia historia de España, de sus antiguos reinos. Si miras el panorama mundial compruebas el éxito del federalismo en países como Alemania, Estados Unidos, Suiza que es totalmente ejemplar.

-Dentro de muchos años cuando ya no esté, ¿cómo querrá que le recuerden?

– No me importa que me recuerden (risas). Lo que sí quisiera que recordasen las generaciones venideras es el esfuerzo que hicimos nosotros junto a otros muchos que se sacrificaron, con la dureza de la atroz Guerra Civil, y de la necesidad de superar los recuerdos de odio para dar paso al amor a la libertad y los grandes valores espirituales que están anclados en el Pueblo Español y que no tenemos que abandonar.

-¿Podría contarme algún secreto que nunca haya contado antes?

– Tendría que pensarlo (risas). Más que un secreto una anécdota que sí he contado pero no mucho puede ser la siguiente: Yo estaba en la embajada de San Salvador del español Fernando Álvarez de Miranda, al que me unía junto a su mujer una gran amistad, aunque no siempre estábamos de acuerdo en muchas cosas, pero era un hombre maravilloso. Me dijo una noche: “¿Quieres ver lo que pasa en la calle?”. Le dije que sí. Lo que pasaba en la calle era una procesión religiosa. Entonces, El Salvador estaba en plena guerra civil. La procesión era algo extraordinaria. Los devotos iban con los capirotes españoles. Recuerdo que era una procesión muy pobre, que seguía a una cruz. Repetía: “Señor, acuérdate de este Pueblo que lleva tu nombre. Señor, son ya doscientos mil los muertos. Señor, acuérdate de tu Pueblo”. Es la procesión más bella que he visto jamás.

-¿Un libro?

– Toda la obra de Valle-Inclán.

-¿Un color?

– El amarillo.

-¿Un lugar?

– Toda España. Toda Europa.

-¿Una ciudad?

– Cádiz.

-¿Un personaje histórico?

– El padre que luchó tanto por los indios. Fray Bartolomé de las Casas.

-¿Una manía?

– El orden.

-Por último, ¿una frase?

– Más que una frase una palabra. La que viene en la divisa de mi familia: Esperanza.

Texto: Mario Niebla del Toro
Fotos: Aníbal González

 

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