S.A.R. El Infante Don Miguel de Bragança Duque de Viseu

Por su sangre corre la historia de Portugal. En su apellido, la rotundidad de una dinastía que reinó el país vecino hasta principios del siglo XX. Hermano de Don Duarte Pío, pretendiente al trono de la nación lusa, nació en 1946 en la ciudad suiza de Berna. Durante veinte años y hasta el nacimiento de su sobrino, fue pretendiente al trono, el equivalente al príncipe de Asturias en Portugal. Además, caballero de la orden de Alcántara desde que tomó el hábito en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, caballero de la Orden de Villaviciosa, maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza y comendador de la Constantiniana de San Jorge en Portugal; pasa estos días en una de las casas más hermosas de Cádiz, “La Bella Escondida”, propiedad de Manuel de Morales y Fernández de Xódar y de Carlos Marañón de Arana. Allí atiende a Escaparate para contar sus pensamientos, su saber, sus claves personales y su gran pasión: el esoterismo. Así es el Infante Don Miguel de Bragança en el plano más humano y cercano.

-¿Cómo se definiría Don Miguel de Bragança?
-Un enamorado del esoterismo, la historia y la geografía.
-¿Echa de menos la monarquía en Portugal?
-No, no creo que tenga ninguna ventaja volver a ello. Cuando ya han dejado la monarquía, ningún de esos países ha regresado a ella. Se pueden ver en naciones de África, Asia y Europa. España es un caso especial tras la salida precipitada de Alfonso XIII. Pero no creo que sea posible actualmente en un país europeo.
-¿Cómo ve la monarquía en España?
-Muy bien. Aunque volviendo al tema anterior, muchas veces las monarquías acaban y no son las culpas de los reyes ni de sus cortesanos. Son los hechos históricos lo que lo desencadenan. Creo que el futuro no estará en las monarquías, estará en la tecnocracia. Nos gobernarán las máquinas (ríe).
-¿En qué se parecen España y Portugal? ¿Y en qué se diferencian?
-Las diferencias muy grandes, la similitud está en su latitud. Lo interesante es que son muy diferentes y han estado prácticamente toda la historia en paz.
-¿Cómo está su hermano Don Duarte Pío?
-Muy bien, procura hacerlo lo mejor posible y asume que la monarquía no va a regresar, lo sabe.
-¿En Portugal se valora a la familia Bragança?
-Lo que sí valoran mucho es tener vecinos con reyes como España. Es muy difícil revalorizar el pasado porque fueron momentos malos los que se vivieron en Portugal, algunos menos malos y otros buenos. Lo ven como algo del pasado.
-¿No cree que la monarquía es un símbolo de unión en los países que la siguen teniendo?
-Puede ser, aunque no necesariamente. La monarquía es algo que no debe ser demasiadamente liberal ni demasiado absolutista. Debe ser como en algunos países poco menos desarrollados que en Europa, como en los casos de Marruecos, Jordania o Tailandia, este último más avanzado; donde es muy eficiente su existencia porque el pueblo tiene un respeto casi divino por los monarcas. Una Europa con monarquías constitucionales no tiene reyes con mucha influencia. Inglaterra es una excepción, el pueblo adora la Reina.
-¿Qué significa la familia para usted?
-Mucho. Valoro no solo la familia, sino la religión de la familia. Está ligada a la religión, así lo pienso como católico practicante. Aunque sea una persona esotérica, seré católico practicante hasta el fin de mis días.
-La monarquía en Portugal acabó de una manera trágica, ¿qué le han contado de aquello sus antecesores?
-Mi bisabuelo perdió la guerra con su hermano. Era una persona muy católica y muy recta, pero joven, por eso fue muy revanchista con su subida al trono. Fue un Rey que el pueblo adoraba. Su hermano no me gusta nada, mi antepasado, Don Pedro de Brasil. Hemos tenido reyes y reinas muy buenos. María II ha sido muy buena. No encuentro críticas por la dinastía liberal.
-Navegando en la historia, es curioso que el último Rey, Manuel II, solo estuviera dos años en el trono…
-Manuel II reinó solo dos años, pero lo hizo muy bien, era muy inteligente y acabó con aquellos grandes poderes de los anteriores reyes. Contrato dos especialistas sociólogos franceses para pagar con su bolsillo a especialistas para saber qué se podía hacer con el país. Desafortunadamente solo estuvo dos años.
-Es usted Duque de Viseu.
-Sí. Los jefes de la Casa Real, en este caso mi hermano, tienen como costumbre dar algunos títulos a sus hermanos. Yo soy de Viseu, mi hermano Enrique fue de Coímbra.
-¿Qué significa serlo?
-Me gusta mucho la ciudad de Viseu, es preciosa.
-¿Conoce al Rey de España?
-A Felipe VI sí, pero a sus padres algo más.
-¿Cómo son?
-Él es muy caluroso, como su padre el Conde de Barcelona. Muy diferente a Felipe VI, que es más frío. La Reina Sofía, igual; encantadora, simpatiquísima e inteligente.
-Durante veinte años fue pretendiente al trono portugués, ¿notaba el peso de la responsabilidad?
-Nunca. Me sentí muy feliz cuando mi sobrino ya pudo serlo.
-Me comentan que le fascina lo paranormal y lo esotérico.
-Es lo que más me interesa
-¿Y cómo le llega esa afición?
-Desde muy pequeño me encantaba saber cosas de fantasmas. Cuando tenía diecisiete años compré la enciclopedia del ocultismo francesa, es la segunda lengua que mejor hablo después de la portuguesa.
-Entonces, ¿cree que hay vida en otras partes del universo?
-Creo que es verdad que seres humanoides frecuentan este planeta. Eso es fascinante pensarlo.
-Entonces, ¿podría haber un mundo parecido al que tenemos?
-Mi fe y mi creencia dice que este mundo es de los peores. Como creo en las reencarnaciones, iremos para otro mundo menos malo que este.
-¿En qué le gustaría reencarnarse?
-En monje de una comunidad esotérica (ríe). De aquí a trescientos años todo será una mezcla de todas las religiones que existen, algo parecido al Taoismo.
-Volviendo a sus creencias, ¿qué significa la fe para usted?
-La fe es importante. No consigo entender que las personas la pierdan totalmente. Ésta tan dentro de nosotros, que me resulta imposible. Es una gracia de Dios. Es necesario siempre hacer un esfuerzo personal por valorar lo que nos enseñaron nuestros padres. Cuando el cura consagra el vino y echa una gota de agua, ahí está nuestro esfuerzo dentro de la gracia divina. Los orientales lo llaman el Dharma dentro del Kharma.
-¿Cree que Europa está perdiendo su identidad?
-No, afortunadamente del todo no. Lo que sí digo es que los países que dicen que no tienen ninguna religión mayoritaria, como los nórdicos, normalmente son los más cívicos. El civismo es casi sustituto de la religión.
-¿Cuál es el personaje histórico predilecto de Don Miguel?
-Antonino Pío, es la persona perfecta.
-¿Y su ciudad?
-Berna, Suiza. Donde nací.
-Entonces, ¿cuál es su lugar en el mundo?
-Soy muy pesimista para decirte uno. Se me vienen a la cabeza los las montañas alpinas.
-¿Con qué artista se identifica?
-Con Salvador Dalí.
-¿Le gusta el surrealismo?
-Muchísimo.
-¿Qué pide al futuro de Portugal y España?
-La felicidad. Que Portugal y España estén siempre unidos.

Texto: Javier Comas
Fotos: Aníbal González

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